Desde el momento en que nacemos, prácticamente toda nuestra actividad física depende de la resistencia, unión, flexibilidad y la función de las articulaciones.

Considera tu día hasta ahora: salir de la cama, ducharse, peinarse, cepillarse los dientes, caminar, escribir en el ordenador…Para hacer todas estas actividades has necesitado mover las muñecas, los tobillos, las rodillas y otras articulaciones.

Las articulaciones saludables se mueven libremente y sin dolor. Los huesos que se unen en las diferentes articulaciones se pueden mover sin que haya roce, porque los espacios en ellas están llenos de fluido. También están protegidas por cartílago, una fibra blanca, fuerte que absorbe el choque. El 95% del cartílago está formado por colágeno.

El colágeno es un tipo de proteína que se encuentra principalmente en la piel y también se encuentra abundantemente en los huesos, los músculos, pero es particularmente abundante en las articulaciones.

Debido a su naturaleza fibrosa, el colágeno actúa como un soporte y conecta otros tejidos corporales y órganos internos. El colágeno es el responsable de la buena textura, forma, elasticidad y flexibilidad del tejido conjuntivo. Por desgracia, las estructuras que contienen colágeno, tales como los mencionados, están sujetos a desgaste.

Los problemas derivados de esta degradación de colágeno  son comunes y están relaciones con una variedad de condiciones, tales como dolor, rigidez, falta de movilidad,  lesiones, infecciones, artritis, artrosis, osteoporosis, osteoartritis, tendinitis.

El síntoma más común de estos problemas en las articulaciones es la inflamación, que provoca dolor, enrojecimiento, calor, hinchazón y rigidez en la zona.

Una vez que aparecen estos síntomas es realmente cuando tomamos conciencia de lo importante que es la salud articular.  Actividades simples se transforman en terribles experiencias angustiosas y esto afecta a nuestra calidad de vida.

Los estudios científicos demuestran que la perdida de colágeno con significancia y síntomas clínicos comienza desde los 40 años, pero se ha demostrado que quienes practican ejercicio físico de manera habitual, con una regularidad de al menos 4 horas semanales pueden evitar considerablemente las patologías asociadas a la pérdida del colágeno.

Participa