Las vacaciones terminaron, no sufran… pero terminaron…

Llegó marzo y, después del relajo propio del verano, es normal sentir reticencia a enfrentar el año laboral y escolar, incluso con manifestaciones físicas y emocionales. Pero si esta sensación se prolonga o agudiza, hay que evaluar si puede tratarse de algo más serio.

Según estadísticas internacionales, cerca del 35% de la población trabajadora sufre del Síndrome Post Vacacional, que afecta principalmente a los menores de 45 años.

La principal recomendación para enfrentar este mes y los que vienen es retomar la rutina en forma gradual, rescatando lo positivo de las vacaciones e intentando tener una vida lo más agradable posible.

El término de las vacaciones no sólo representa la vuelta a la rutina, al trabajo, las clases o las obligaciones domésticas. También implica un conjunto de procesos asociados a la transición del verano al otoño, que impactan en todos los seres vivos: plantas, animales y personas… Una progresiva reducción de las horas de luz natural, o cambios en  la temperatura y humedad ambiental, son algunas de las manifestaciones más visibles de esta variación estacional que vive la naturaleza. En este contexto, es normal que los seres humanos presentemos algún grado de resistencia a pasar de la situación de ocio y relajo asociada al verano, a la rutina propia del año laboral y escolar.

Aquí es donde aparece el llamado “síndrome post vacacional”. Esto no es una enfermedad, sino un estado de ánimo temporal que se combina con algunas sensaciones de depresión, irritabilidad y ansiedad, y que puede extenderse entre dos días y dos semanas y podría entenderse como una “pataleta adulta” frente al fin de las vacaciones, el verano y las noticias de playa y sol. Sin embargo, si este malestar persiste y se intensifica en el tiempo podríamos estar en presencia de algún tipo de trastorno del ánimo y es recomendable consultar a un especialista.

¿Y que podemos hacer con esto…?

Aunque no lo crea, los consejo pueden sonar “básicos” pero realmente toman sentido cuando se trata de retornar a la vida que tenemos al menos durante 11 meses al año…

  • Retome el ejercicio o inicie actividad física regular, planifique una rutina al menos tres veces a la semana con una duración mínima de una hora cada sesión, asesórese por un profesional capacitado para su correcta prescripción.
  • Aliméntese de manera saludable, buscando alimentos equilibrados y que aporten la kilocalorias esenciales para el día evitando el almacenamiento excesivo.
  • Duerma al menos 8 horas, esto le va a permitir iniciar un día con energía. La literatura científica evidencia que una inmensa mayoría (al menos un 54%) de los dolores de cabeza se deben a trastornos del sueño. Dormir es una actividad que se debe planificar, no solo se debe llevar a cabo cuando hay sueño.
  • Visite a su medico, siempre es bueno iniciar el año con un control importante de su salud, visite al especialista oftalmológico y medico general (por lo menos) para favorecer las altas jornadas de trabajo a las que nos someteremos. Tanto en el sistema publico como privado contamos con exámenes medico preventivo, usémoslo!

Y por ultimo pero lo mas importante… MANTÉNGASE EN MOVIMIENTO, en todo momento!

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