Suele suceder que tenemos muy claro qué tenemos que comer de manera saludable, realizar ejercicio (movernos más), estresarnos menos, dormir más… pero por mucho que lo sabemos, no hay manera de que lo llevemos a cabo. A más de alguno le ha sucedido ¿verdad? Pero, ¿por qué nos cuesta tanto pasar de la teoría a la práctica con nuestros hábitos?

No cabe duda de que es un reto el deshacernos de los hábitos perjudiciales en nuestras vidas; dado que la repetición de cualquier patrón de conducta establece circuitos neuronales en el cerebro, generándose cambios bioquímicos y fisiológicos que se perpetúan en el comportamiento.

La buena nueva, es que con una práctica consciente y gracias también a las enormes capacidades del cerebro es posible romper esos patrones de conducta y cambiar esos hábitos.  Si quieres ser parte del cambio, es importante entender que se trata de un proceso que conlleva aspectos emocionales y físicos; y que esto requiere esfuerzo. Pero ten seguro que una vez que adquieras estos “nuevos hábitos”, será muy difícil moverte de ahí.

Algunos consejos para iniciar la práctica:

  • Centrarse en cambiar hábitos para sentirse y encontrarse mejor HOY

Normalmente, cuando pensamos en mejorar nuestros hábitos, lo que tenemos en mente es la salud a largo plazo y por lo mismo, aplazamos la adquisición de acciones saludables. Sabemos que debemos hacerlo para evitar desarrollar enfermedades crónicas y para llegar a los años dorados en buenas condiciones. Pero mirar a tan largo plazo es algo que no acostumbra a funcionar. Cuando tienes delante una promoción de comida rápida, es difícil pensar en lo que estarás haciendo en 10 años…

Muchas veces nos olvidamos del bienestar actual. Llevar un estilo de vida saludable nos ayuda al AHORA. Nos hace tener más energía, nos hace estar más despiertos y contentos. Lo que comemos, lo que nos movemos, cómo descansamos, nuestros niveles de estrés nos están afectando ahora y en cada uno de los momentos de nuestro día.

  • Olvidarse del entorno (que no acompaña)

Llevar una vida sana hoy es ser un poco (si no muy) raro e ir contra la corriente. Por suerte es algo que está cambiando y cada vez somos más las personas que nos preocupamos y ocupamos de tener unos hábitos saludables. Lamentablemente, estamos rodeados de comida perjudicial para nuestra salud, la mayoría altamente procesados e intervenidos por las industrias, y además están a nuestro alcance las 24 horas del día, durante los 365 días al año. Lo triste es que llevar una vida insana es tan “habitual” que parece que es lo normal y nadie se extraña de que un niño desayune cereales con unamegabomba de concentración de azúcar (con la caja llena de sellos de advertencia), pero sí  es extraño que desayune una ración de frutas, verduras… o legumbres (¿qué loco no?).

  • Dedicar tiempo y energía al cambio

Todo tipo de hábito es una estrategia que tiene el cerebro humano para ahorrar energía. Son cosas que hacemos de manera regular y que nos emergen de forma automática, sin pensarlo siquiera. De este modo, si quieres cambiar tus hábitos tienes que invertir tu energía en concientizarte de lo que estás haciendo ahora, hacer algo diferente y repetirlo, repetirlo, repetirlo… y repetirlo con intención, hasta que se convierta en un nuevo hábito y este emerja de forma automática.

  • Olvidarse de la comodidad

Decidir cuidar de tu cuerpo, mente y llevar un estilo de vida saludable es responsabilidad únicamente tuya, así como también de las consecuencias. Y aunque no lo creas, estas decisiones también afectan a quienes te rodean.

Los hábitos de vida que llevamos a lo largo de nuestra vida, se tratan de un conjunto de costumbres y consideraciones familiares. El hecho de contar con una genética saludable no nos asegura que no sufriremos problemas de salud, ya que lo que consumimos y cómo lo consumimos también influyen. Científicos han determinado que ocupar un mismo espacio (el hogar) y tener los mismos hábitos alimenticios (compartir las comidas, cenar a una determinada hora, etc.) tienen una incidencia en nuestra salud. Pero déjame decirte, que todo lo anterior, es MERA COMODIDAD; tú puedes ser perfectamente el factor de cambio e iniciar por tomar tu responsabilidad en el asunto.

En resumen:

INICIA, MANTIENE Y CONTAGIA.

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