Para muchos ya se acaban las vacaciones y comienzan a mentalizarse en el retorno a sus trabajos: informes por hacer, presentaciones que preparar, reuniones de equipo que organizar, planes, estrategias… en fin, ¡mucho por hacer!

¿No es mejor en mentalizarse cómo abordar correctamente todas éstas exigencias? Hoy, te invitamos a crear nuevos propósitos para este nuevo año laboral, te invitamos a crear hábitos saludables en tu puesto de trabajo… te invitamos a realizar pequeños recreos para ser más eficientes.

En su libro, “The Power of Full Engagement: Managing Energy, Not Time, Is the Key to High Performance and Personal Renewal” (El poder de la participación total: gestionar la energía, no el tiempo, es la clave del alto rendimiento y la renovación personal -que nombre más largo para ser un título ¿no?-), los autores Jim Loehr y Tony Schwartz, nos explican con peras y manzanas que no estamos hechos para operar de manera continua, sin parar, durante largos periodos de tiempo. Haciéndolo así, solamente declinamos nuestra eficiencia y productividad. Más bien lo que tenemos que hacer para conseguir máxima eficiencia es trabajar en “pulsos”; utilizando energía y reponeniéndola de manera periódica. ¿De qué forma? Haciendo minibreaks durante el día. Estos autores, igual que otros muchos expertos, recomiendan hacer pausas cada 90 o cada 120 minutos.

Parece contradictorio, que estando colapsados de trabajo, encima tengamos que parar y “perder tiempo”, pero dale otra mirada, pruébalo y compruébalo por ti mismo. La calidad de nuestro trabajo está altamente condicionada por nuestro estado mental. Si estamos cansados, de mal humor o  dispersos, tardamos mucho más en hacer cualquier tarea y no la realizamos de la mejor forma. Ahora bien, las pausas no tienen que ser largas, 5 minutos son suficiente (¡Cuidado que tampoco debemos sobrepasarnos!, 10 minutos es lo máximo recomendado; de otra forma este minibreak pierde sentido).

¿Qué podemos hacer durante estas pausas?

  • Beber agua y/o tomar alguna fruta.
  • Realizar ejercicios de respiración o meditar.
  • Ir a caminar.
  • Salir a tomar aire fresco, recibir unos rayos de sol… y respirar.
  • Realizar visualizaciones positivas.
  • Hacer algunos ejercicios de elongación.
  • Cantar (vigilando dónde lo haces, no todo lugar es apto y pueden pensar que te volviste loco).

Prueba tomar estos mini recreos durante el día y verás cómo disminuye tu estrés, mejora tu estado anímico; puedes ser mucho más productivo y también más creativo.

Otro consejo: evita el “multitasking“ (hacer varias tareas distintas a la vez), por ejemplo revisar los correos cuando estás redactando un informe o tienes una reunión, llamar por teléfono mientras haces una presentación y cosas por el estilo.

Aunque a muchos acostumbran a hacerlo (y sabemos que las mujeres somos extremadamente capaces y buenas en esto), que lo podamos hacer no significa que debamos hacerlo todo el tiempo. Acostúmbrate a centrarte en la tarea de mayor prioridad, dedicándole tu plena atención (desconecta los avisos de correos entrantes en tu teléfono, whatsapp, y redes sociales (ya habrá tiempo para eso). La harás más rápido y mejor.

Sabemos que en algunos casos puede resultar difícil el llevar a cabo estas pausas, pero busca siempre una opción. Si eres de los que pasa largas horas trabajando delante de un computador, ya sea en una oficina como desde casa, te preguntarás ¿Qué más puedo hacer mientras trabajo para incorporar hábitos saludables y mejorar mi salud física, mental y emocional? Aquí van, más consejos:

  1. Bebe mucha agua. Llévate una botella grande y bebe frecuentemente.
  2. Ten siempre snacks saludables a tu alcance (los más recomendable fruta fresca y frutos secos).
  3. Levántate de la silla. Si vas al baño, escoge uno que esté más lejos, si tienes que hablar con un compañero, no lo llames, ve a verlo.
  4. Cuida tu postura. Siéntate bien en la silla, coloca bien tu pantalla del ordenador, vigila tu postura también cuando estés de pie.
  5. Al empezar tu jornada, apunta en un papel 3 pequeñas cosas que te gustan de tu trabajo. Te ayuda a mantener una visión positiva y a disfrutar más lo que haces.
  6. Mantén tus cosas muy ordenadas. El caos y el desorden aumentan nuestro estrés.
  7. No critiques ni te quejes. Resuelve los conflictos de manera positiva y hablándolos con las personas implicadas. Aporta ideas y soluciones creativas para mejorar todo aquello que crees que se puede mejorar.
  8. Organízate. Reserva unas horas cada día para proyectos importantes (no urgentes).
  9. Sonríe y ríe. El humor es bueno para trabajar mejor.
  10.  Respeta tu horario laboral. El trabajo nunca se acaba y tú podrías estar toda la noche si quisieras, pero este aún no se acabaría.
  11.  Fíjate una hora para marchar a casa (o acabar si trabajas en casa). Acaba tus tareas 15 minutos antes de esa hora. Dedica 10 minutos a planificar el día siguiente. 5 minutos a dejarlo todo en orden.
  12.  No te lleves ni el trabajo ni los problemas a casa.

Por último y ante todo… ¡Disfruta tu trabajo! Pasamos muchas horas en eso, aprende a pasarlo bien.

 

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