El running se ha convertido en un verdadero fenómeno social este último tiempo, muchos podrían llamarlo una moda más (diferente, pero moda al fin y al cabo). Lo cierto es que este fenómeno llegó para quedarse y cada día incorpora más adeptos, ¡lo cual también es digno de ser celebrado!

Su rápida masificación se refleja en la gran cantidad de carreras populares, maratones y medias maratones celebradas en todos los rincones del país. En Chile, algunos expertos lo ubican en el segundo lugar de popularidad en después del fútbol y entre una de las razones de su masificación es la sencillez en su ralización, destacando que para practicarlo sólo basta un par de zapatillas. El lugar, puede ser cualquier sendero, siendo suficiente la vía pública o un parque.

El acto de correr es un proceso complejo y coordinado que involucra a todo el cuerpo. Cada persona corre de una manera diferente, pero ciertos aspectos generales de los movimientos de la carrera son comunes.

Ahora bien, más que un escribir las “razones científicas” del por qué es beneficioso iniciar la práctica del running, quisiera expresar la otra cara de esta actividad; y es lo que no se ve. Correr no sólo te pone en forma, también es tremendamente beneficioso para tu mente (y alma, si quisieras añadir). Esto, no por es por la liberación de endorfinas que provoca el ejercicio, sino por lo que puedes aprender de ti mismo o de otros mientras corres.

En este sentido, correr se convierte en una metáfora de la vida. Piensa por ejemplo en los tropiezos que puedes sufrir mientras corres por los distintos baches apostados en las calles. Una pequeña distracción puede ser suficiente para perder el equilibrio, tropezar y resultar en una caída. Esta caída puede traer consigo unos cuantos rasguños o una lesión. Pero ¿qué tiene que ver esto con una enseñanza de vida? Muy simple: después de la caída uno debe de levantarse, sacudirse, revisar los daños, y continuar. En algunas ocasiones pueden haber personas cerca que te presten ayuda, pero puede ser también que no haya absolutamente nadie. Cuando las hay, lo más probable es que cada quien continúe su camino. Así como en la vida, debes aprender a superar los obstáculos y adquirir confianza por ti mismo.

Quizás es una de las ventajas menos destacadas de esta actividad, el que potencie la relación con nosotros mismos y con los demás. Pero ¿a qué facetas en específico nos referimos?

  • El correr te hace una persona más generosa: En ocasiones, tanto de carrera como en entrenamientos tienes que compartir momentos con tus compañeros en los que es necesario colaborar mutuamente para salir adelante. ¿Quién no ha tenido una palabra de ánimo para quien estaba pasando un mal momento en carrera?, o ¿a quién no le han ayudado a marcar el ritmo para conseguir la marca que estaba esperando?
  • El correr te hace ser más comprensivo y tolerante: Sólo quienes han corrido saben lo que cuesta cada zancada. Aprendes a valorar el esfuerzo de los demás sin mirar cuántos minutos han tardado en hacer el último kilómetro. Con las zapatillas en los pies son todos iguales, y se aprende a respetar tanto a los que van por delante como a los que van por detrás, nadie es mejor que nadie.
  • El correr te hacer ser más paciente: Cuando alguien quiere mejorar lo hace entrenando y esforzándose. No hay atajos para convertirse en un súper corredor. Se requiere de constancia, esfuerzo y dedicación para lograr los objetivos.

Lo cierto es que correr es una maravilla (cuando llevas tiempo sentirás esa sensación ¡te lo aseguro!). La invitación hoy en día, es a sentirse dichosos de saber que la vida nos favoreció con unas piernas fuertes capaces de llevarnos a donde sea, y con un corazón, que además de latir intensamente no se deja vencer y siempre vuelve intentarlo.

Si has decidido iniciar la práctica del running, pues ¡Felicitaciones! Lo ideal es que comiences poco a poco, que el ímpetu del inicio no te lleve al sobre esfuerzo. Aprende a disfrutar de cada paso que das y si le hayas razón a lo anterior, disfruta también de descubrirte, aprender más de ti y de las demás personas.

Por último, una recomendación extra:

“Correr es vivir a tope de power”: No es un libro para aquellos que busquen recomendaciones o trucos para lograr marcas, ni tampoco contiene información sobre las mejores estrategias de entrenamiento; en sus páginas no encontrarás tablas de ejercicios que potencien el running. La autora busca expresar por qué una mujer (no altamente entrenada) asume el reto de hacer una maratón y qué se siente mientras le prepara; qué sucede cuando flaquea, de dónde se sacan las fuerzas; por qué correr es un viaje solidario, una ocasión para disfrutar entre amigas, para apoyarse unas a otras. En definitiva, ¿por qué correr? Y, una vez que está dentro, ¿qué le motiva a seguir?

La respuesta es sencilla: correr te ayuda a conocerte, te enseña mucho sobre ti. Te hace comprender que puedes más de lo que crees.

Quizás puedas hallar motivación extra en sus divertidas historias.

 

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