No se puede ser infeliz cuando se tiene esto: el olor del mar, la arena bajo los dedos, el aire, el viento (Irène Némirovsky)

La playa en otoño puede ser tanto o más atractiva que en verano. En la Provincia de Concepción (Chile) lo es de forma especial, y  sobre todo en la zona centro sur del país; donde a esa altura, las temperaturas son suaves y la cantidad de personas acuden a las playas es mucho menor que en verano. Los expertos también dicen, que es mucho más atrayente practicar deportes como el surf, por las propiedades propias de las olas.

En este contexto, la playa en otoño puede transformarse en el destino perfecto de los amantes de la tranquilidad, las temperaturas suaves, los deportes acuáticos y náuticos; y de todos aquellos que quieren disfrutar de los múltiples beneficios saludables del ecosistema marítimo. Estos beneficios no discriminan, actúan a nivel de nuestra piel,  músculos, articulaciones y huesos, de nuestro sistema respiratorio, circulatorio, digestivo y nervioso.

Inmersión en el mar

En un día otoñal como hoy, el mar tiene una temperatura diferente… una temperatura fresca; y  esta nueva temperatura es muy recomendable para la salud. Al sumergirse, precisamente lo que se emana es calor de nuestro cuerpo y esto provoca que expulsemos las impurezas de la sangre a través de los poros de la piel. Con este pequeño ejercicio se equilibra la actividad funcional del organismo. Ahora, si además te preocupa tu aspecto físico, debes de saber que el agua fría es una aliada contra la celulitis y ayuda a conseguir una especial suavidad en la piel.

Brisa marina

 ¿Sabías que la brisa marina aumenta los niveles de serotonina? Sí, esa sustancia de la que tanto se habla por su poder de influencia a nivel anímico, también influye en el funcionamiento de otros aspectos de tu cuerpo. El deseo sexual, el sueño o la digestión, entre otros… se ven beneficiados por el respirar este aire costero. De hecho, el yodo presente también en la brisa marina ayuda al buen funcionamiento de la glándula tiroides.

Paseo por la arena 

Si al final decides acercarte en otoño a un destino con mar, no desistas a una de las costumbres más saludables y relajantes que se pueden hacer en la playa: andar en la arena. Es recomendable darse un paseo por la orilla mojándose los pies para así obtener un efecto tonificante y reactivar la circulación. No olvidemos que en la planta de los pies es precisamente donde se reflejan todos los órganos del cuerpo y es muy importante su cuidado, y a través de ellos se efectúan muchos tratamientos de curación.

Marea y oleaje

El otoño trae consigo un aumento del oleaje y de las corrientes marinas. Si te gusta el deporte, la natación se hace más complicada pues supone un plus de fuerza al propio ejercicio. pero el simple hecho de mantener el equilibrio supone un esfuerzo permanente por lo que se fortalecen los músculos y las articulaciones siendo especialmente recomendable para personas con artritis, sobre todo por esa especie de masaje que se ocasiona. De todas formas a la hora de meterse en el mar siempre hay que ser responsables y aprovechar este efecto siempre y cuando que el baño sea seguro.

Además de lo anterior, existe algo bastante interesante también y es que el mar produce un fenómeno que se conoce como quimiosíntesis (similar a la fotosíntesis en las plantas), donde convierte los minerales inorgánicos en nutrientes orgánicos utilizando bacterias marinas. Estas sustancias inciden de forma saludable en los tejidos a través de antioxidantes y vitaminas, y pueden transferirse en pequeñas cantidades al organismo a través de la piel Entre las vitaminas que destacan se encuentra la vitamina D, reguladora del calcio y el fósforo en la sangre.

Personalmente, creo que las sensaciones que produce este entorno son tremendamente impactantes en mi salud física, pero también emocional e incluso podríamos llamarla espiritual; pudiendo potenciar el ejercicio intelectual y emocional. Aunque sepan, para mi existe una paradoja también, entre ese temor imponente que me transmite esa masa de agua tan grande y capaz de albergar criaturas que nunca nos hemos imaginado (porque sí, aquí declaro abiertamente mi miedo a las profundidades del mar – y digamos que esto inicia pasando las boyas de seguridad-) y la serenidad que provoca tanto en el contacto de mis pies con la arena como el  de estos con las pequeñas olas que llegan a la orilla de la playa.

El otoño es la transición entre lo que es el verano y el invierno, esta última… es para mi una especie de agonía, por la forma en que el color gris cubre los espacios. Pero cuando pienso en un lugar que me gusta en las cuatro estaciones del año, inmediatamente visualizo la playa. Me encanta darme esas escapaditas, en compañía pero también en solitario. Mi recomendación es que en la segunda opción, te lleves los audífonos y prepares tu playlist preferida… si me haces caso, vivirás una de las sensaciones más exquisitas de la vida.

¿Te atreves a llevar a cabo una escapadita en esta temporada?

Ya sabes… eso de mente sana en un cuerpo sano: para estar y sentirte sano, tu mente necesita de la tranquilidad que te ofrece entornos como las playas en otoño.

 

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