Puede ser que con el sólo título ya hayas hecho un recuento o te hayas dirigido a mirar tu propio perfil para saber cuántos amigos se encuentran en tu red. Personalmente, debo admitir que lo hice, y lo cierto es que estoy bajo la media de mucho de mis contactos… y quizás ese número con esfuerzo;  y ciertamente dudo que incluyese siquiera a la mitad en una lista de personas cuyo bienestar me importa de forma especial y genuinamente. Creo que analizar las relaciones sociales en tiempos de redes sociales totalmente adueñadas de nuestras vidas es bastante interesante, y también todo un dilema.

En su estudio titulado “¿Las redes sociales en línea limitan el tamaño de las redes sociales sin conexión?”, el autor del estudio y psicólogo de Oxford, Robin Dunbar, analizó una encuesta de 3375 usuarios de Facebook en el Reino Unido. Concluyendo que, a pesar de tener alrededor de 150 amigos de Facebook en promedio, los participantes declaraban sólo recurrir a unos cuatro de esos amigos en una “crisis emocional” y confiaban en unos 14 por  “afinidad” o “simpatía”.

Casi todos mantienen una media de 150 amigos en la popular red social, pero a la hora de hablar de su posible categorización real, las cifras vuelven a dar la razón a Dunbar: de todos estos amigos, entre todos ellos se presenta una media de 4,1 amigos que entrarían en el grupo de “dependientes”, mientras que una media de 13,6 habrían expresado empatía en momentos complicados. Las personas tienden a tener un número similar de amigos cercanos en la vida real. Entonces, a pesar de que los sitios de redes sociales como Facebook y Whatsapp expanden nuestras redes en línea, en realidad no engrosan las filas de nuestros verdaderos amigos.

El dilema es que, a pesar de tener al alcance de un click a toda una colección de conocidos que podrían acabar llamándose amigos gracias a una interacción diaria y una conectividad emocional, Dunbar asegura que los encuentros cara a cara son escenciales para mantener una amistad y que las redes sociales sólo sirven para reducir la velocidad a la que las amistades acaban decayendo con el tiempo. Me dirás, ¿qué sucede cuando la red social es el único medio para conectar con amigos que se encuentran a grandes distancias físicas? Pues bueno, la amistad a distancia tiene sus riesgos y a la vez sus momentos hermosos como toda relación. Por un lado las vidas de cada uno van cambiando y nos hacen cambiar, estos cambios no siempre son en la misma dirección y pocas veces somos conscientes de que las personas que tanto queremos también están viviendo… cambiando y no se han quedado “estáticos” en el punto en el que los dejamos. El contacto continuo a través del único medio que nos permite realizarlo, es una ayuda para mantenerse actualizado de todos los nuevos movimientos de nuestros amigos. La cuestión es que pasa cuando tu amigo está a minutos de ti y prefieres reírte únicamente a través de un “jaja” o un emoticón (🤣😂😁😀😃😄😆), que quizás ni siquiera te representa.

Rol de nuestros amigos en nuestra salud mental

Los ojos de nuestros amigos, son espejos necesarios para mantener y fortalecer nuestra identidad. Son nuestros amigos viejos quienes nos recuerdan lo que hemos sido, y los nuevos nos confrontan inconscientemente de lo que hemos y estamos cambiando.

Los nuevos amigos quizás nos pueden mostrar nuevas costumbres, nuevas formas de proceder y nuevas formas de celebrar. Y son nuestros amigos viejos los que nos permiten conservar nuestra historia personal y familiar con el simple ejercicio del sano recuerdo.

Cuando los viejos amigos cambian o se mueven en diferentes sintonías (al igual que todo el mundo), lo que cambia no es el sentimiento que nos une, pero sí la forma de relacionarnos en la actualidad.

En nuestra continua búsqueda de excusas, así como la forma en la que parecemos querer mantener viva una amistad en base a comentarios en Facebook o mensajes de WhatsApp, probablemente se evite en más de una ocasión que escuchemos una historia increíblemente alucinante, una charla de que llevamos haciendo por la semana, un consejo, un reproche, disfrutar de un abrazo, una mirada, de silencios… todo eso por parte de un amigo. Es increíble que el hecho de quedarnos en casa en vez de seguir cultivando nuestras amistades pueda suponer un antes y un después en nuestras vidas.

Los amigos son aquellos que hacen posible que la vida cotidiana se invada de sonrisas, apoyo y complicidad. Celebremos POR y CON esa familia elegida, que nos complementa. Pero celebremos también (en la medida posible), de hacerlo cara a cara, de nutrir ese contacto más allá de las pantallas de nuestro teléfono o computador.

Entonces ¿qué planes tienes? Para salir, o por que no quedar en casa pero en compañía de un amigo, no hace falta redcompra, visa o mastercard… sólo el querer, querer estar en movimiento y en sintonía de nuestros seres queridos.

Participa