“Tengo un amigo, que es amigo del vecino de un amigo, que me recomendó que viera una película… es romántica, pero me dijo que era buena, que entrega varias lecciones…”

Traductor: ¡aunque me cueste aceptarlo, me gustan las películas lloronas a veces, y vi una que me destrozó en llanto! Mírala para que lloremos juntos y la comentemos…

No sé qué será, pero a veces a las personas nos cuesta aceptar que un poco de llanto es más que necesario para ordenar ideas, tomar aire bien profundo, levantar la cabeza y seguir con el show de la vida…. como en “The Truman Show“. ¿Por qué nos pasa esto?; Quizás porque con asumirnos personas dispuestas a llorar nos expone a una sensibilidad que no queremos que todos conozcan, aunque, a decir verdad, no creo que existe un proceso más defensivo y protector en nuestro organismo que un llanto bien profundo, gritado y bien sufrido.

El cine, el séptimo arte, o según la definición en 1911 de Riccioto Canudo “el arte plástico en movimiento” es, sin lugar a dudas, uno de los disfrutes pasajeros más comunes en la raza humana, y debe ser, junto a la música, de las más universales formas de expresión cultural en nuestros más de 2000 años de existencia.

Desde la primera película del mundo, que fue filmada en octubre de 1888 y que solo tenía una duración de 1.66 segundos (20 fotogramas), hasta las mega producciones de hoy, las adaptaciones literarias, biografías, géneros y subgéneros del cine que pueden durar horas, reconocemos en el cine una excelente forma de pasatiempo, una forma de enajenarnos de nuestro mundo actual para enmascararnos en uno ficticio que inclusive puede interpretarnos y hacernos sentir parte, o mejor aún, en donde encontramos respuestas a nuestras inquietudes, o muchísimo mejor aún, encontramos direcciones de un mundo que nos gustaría transitar o, sublimemente, simplemente nos invite a soñar, sufrir, divagar y/o reír; una a la vez, una primero y la otra después o quizás, todas a la vez. ¿Qué tal?

En una de las convenciones de la Psychoanalytic Study (una convención de personas inteligentes y bonitas dedicadas a la psicología y analítica mental), el médico psiquiatra Bruce Skalarew, concluyó que la cineterapia ha seguido los mismos cauces que la biblioterapia. Es decir, la utilización de libros y la lectura como en la práctica clínica. Este médico define el séptimo arte como herramienta que ayuda a mejorar la salud mental. De la misma forma, considera este medio terapéutico como un buen complemento para los tradicionales.

Con ello, se puede poner en práctica la conocida “teoría de la mente”, es decir, la capacidad para entender nuestros propios procesos emocionales y para comprender y reflexionar sobre los sentimientos o pensamientos ajenos. Y todo ello a través de una secuencia de imágenes e ingeniosos diálogos, gracias a la magia del cine.

“La cineterapia puede ser un poderoso agente catalizador para la sanación y el crecimiento de aquel que esté abierto a la posibilidad de aprender de qué manera las películas nos afectan, y de tratar de ver ciertos filmes con verdadera atención”. (Birgit Walz)

Como somos una comunidad actualizada, que se mueve y responde a las necesidades de quienes nos leen, hoy se me ocurrió escribir sobre los efectos del cine en nuestras vidas en movimiento. Lo primero, es que abriremos una sección en nuestra página principal, que tendrá el nombre de “Cine” tal cual, en donde iremos dejando reseñas sobre las películas que NOS podamos recomendar, las que Ustedes nos envíen, las que algo causaron y que nos permitan compartir buenísimos momentos.

En segundo lugar, reconocemos en el cine una forma actual de mantenernos en movimiento, de nutrir de buena forma nuestras mentes pensantes y porque no, de fabricar excelentes momentos post película, comentando y verborreando durante horas los pormenores o conclusiones de las películas.

¡Esperamos que esta nueva sección esté llena de sugerencias y comentarios!!

Un abrazo comunidad.

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