Bien, esta no es la típica entrada de cómo ejecutar una acción para permanecer en equilibrio físico. La temática va un poco más allá, entendiendo que somos seres tripartitos: cuerpo, mente y alma, ¡y quizás cuantas partes más! Donde el análisis crítico de una experiencia o el diálogo, pueden ser completamente beneficiosos para nuestra salud global. Hoy, les compartiré mi experiencia viendo una película.

Siempre estamos tratando de olvidar, porque olvidar puede significar o traducirse en un escape de las más oscuras y feas verdades que vienen en nuestro ciclo vital.

La primera vez que vi el “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (Eterno resplandor de una mente sin recuerdos en español), fue hace 7 años (¡la película ya cumplió 14 años el 19 de marzo!, por lo que encontrarla en buena resolución es todo un desafío ahora que fue removida de Netflix). Pero volvamos al hecho, de que yo era una persona de 21 años con el corazón roto y me encontraba en un periodo excesivamente emocional. No podía manejar la idea de que, en este mundo ficticio, como escribió Charlie Kaufman, una persona podría elegir borrar a otra de su memoria, aunque en los primeros minutos de la película dije “¡si, eso necesito!”. Me deprimió tanto que casi la corto, pero no… ese llamado a la autodestrucción emocional (como lo llamé originalmente) fue mayor y terminé en un mar de lágrimas. Resolución final: no quería olvidar, y lo más importante, no podía soportarla idea de que me olvidaran.

La mayoría de las cosas que todos queremos cuando estamos enamorados no son realmente realistas; más bien, se convierten en una mezcla personalizada de lo que vemos en las películas, escuchamos en las canciones y leemos en las novelas. Claro, incluyen fragmentos de verdad, pero las fantasías salvajes del corazón y la mente son lo que se distancian de las realidades a veces decepcionantes e imperfectas de la vida. Imperfección, desequilibrio, falta de comunicación; estas son las partes que hacen que eventualmente se rompa la relación entre los protagonistas de la película. Aunque podríamos decir también, que son sus naturalezas opuestas lo que los une: ella es impulsiva, aventurera y de espíritu libre, mientras que es taciturno, desconfiado y cauteloso; y cada uno termina extrañando lo que otro tiene para ofrecer.

Sin embargo, realmente no conocemos bien a a los protagonistas al principio. Esto recién sucede cuando nos aventuramos en su historia cerca del final, que es un eco de un comienzo. Hay una familiaridad que flota en la niebla de Montauk cuando pasan por la playa, una que, está claro se asemeja a su verdadera primera reunión, y que podemos reconocer desde nuestros propios momentos de soledad.

Al igual que los protagonistas cualquiera que haya estado en una relación sabe que una vez que finaliza la fase de “luna de miel” o enamoramiento potenciado por una bomba hormonal, comenzamos a ver realmente a las propias parejas por lo que son, como también a nosotros mismos. Aparecen los rasgos menos deseables, los malos hábitos… hasta los secretos más ocultos y humillantes rompen la máscara de lo que queremos que el otro vea. Aquí es posiblemente ese punto de inflexión, cuando golpea la irritabilidad, cuando comienzan las peleas, cuando nos sentimos incómodos y aterrorizados de que alguien más nos vea mudando nuestra piel y ve las capas de las que no nos sentimos orgullosos.

A pesar de todo, si lo piensas detenidamente, a veces las peleas y los recuerdos lamentables son la única forma en que realmente conoces a una persona. Y de hecho, en la película ocurre esto, la única forma en que realmente podemos conocer a los protagonistas es a través del retorno de su historia, de las cosas buenas y no tan buenas, presenciando cómo se borran sus fallas y errores en el camino. Este es uno de los aspectos más reveladores escritos por Kaufman y logrados el director Michel Gondry, sobre cómo salvar y reconstruir una relación. “Eterno resplandor” es a mi consideración, una de las mejores historias de amor desde el simple hecho de que nos motiva a enfrentar nuestras fallas y aceptar que son inevitables; y al mismo tiempo la considero la representación de la decepción amorosa más romántica antes vista. Lamentablemente, intentar evadir recuerdos hirientes o momentos de remordimiento solo nos devuelve a donde comenzamos.

Personalmente, también creo que no importa lo que intentemos decirnos a nosotros mismos, o lo que dicen todas las otras comedias románticas; la verdad es que el amor puede volverse lo peor, más feo y lo más doloroso. Pero una vez que aceptamos los recuerdos más oscuros, reconocemos errores inevitables en el futuro y cortamos los puntos manchados para dejar que los puntos más limpios se potencien, es ahí cuando el amor es trascendido. La historia entregada trata de llevar a concientizarnos de que eventualmente vamos a sufrir, que nos decepcionaremos unos a otros, e incluso si permanecemos en la negación y nos obligamos a olvidar, es probable que las cosas se repitan. De hecho, también creo que uno de los mejores momentos de la película, es el último intercambio entre la pareja. donde ella le asegura que encontrará defectos en ella, que se aburrirá y cometerá errores… siendo la única respuesta de él, “Está bien”.

Recientemente volví a ver la película y ciertamente es ahí donde nació mi necesidad de escribir sobre esta forma de movimiento; sin embargo, esta vez la absorbí de una manera diferente a la que tuve las primeras veces (porque sí, me la he repetido y aún no me canso de verla). Por primera vez, pude hallar cierta comprensión en el dolor y la frustración de intentar unir todas las piezas caídas y no saber cómo tratar de escapar de los malos recuerdos y remordimientos, sabiendo que tus capas más profundas han sido reveladas.

¿Cuál es la invitación el día de hoy entonces? Experimentar y aceptar los errores de los demás, aprender a crecer con ellos y no huir con los ojos cerrados y la cabeza vuelta mirando hacia otra dirección donde hay mucho sol. Es solo a través de esto, simplemente diciendo “está bien” a la persona o ser querido (sin afán de hacer distinción en los diferentes tipos de relación), que un final que parece puede convertirse en un comienzo nuevo, quizás uno mucho mejor.

Yo que leo y me gustan bastantes las distopías, creo y más bien todo apunta a que la existencia de un lugar como Lacuna Inc., es altamente probable en un futuro no muy lejano con tanto desarrollo tecnológico y científico logrado. Pero ¿Por qué siempre intentamos olvidar? ¿Y por qué siempre es lo “malo”? ¿Por qué no hallar disfrute y deleite en todo lo vivido? ¿Por qué no avanzar y movernos con una sintonía diferente por la vida? Alguien dijo por ahí algo como: “Algún día todo tendrá sentido. Así que, por ahora, ríete ante la confusión, sonríe a través de las lágrimas y sique recordando que todo pasa por una razón”.

¡Buen inicio de semana querida comunidad! No olvidemos que el movimiento no ocurre sólo en el plano físico, sino que hay mucho más. Y si querido lector, te has dado cuenta que yo también tengo mi lado romántico y soy de las que dicen que les entró una basura mientras ve una película.

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