No es lo mismo dar las gracias que agradecer. Y según dice el dicho, es de bien nacidos ser agradecidos.

La gratitud es una emoción, un sentimiento o una actitud de reconocimiento de algo que se ha recibido o se recibirá, que a lo largo de la historia los filósofos la han catalogado como una de las virtudes más importantes del ser humano.

La palabra gratitud se deriva de la palabra latina gratia, que significa gracia. La gratitud es un reconocimiento agradecido por lo que recibe un individuo, ya sea tangible o intangible. Con gratitud reconocemos la bondad presente en nuestras vidas. En el proceso de gratitud, las personas generalmente reconocemos que la fuente de esa bondad yace fuera de nosotros mismos. Como resultado de una actitud agradecida, nos conectamos con algo más grande que nosotros mismos, ya sea a otras personas, con la naturaleza o con planos superiores.

En la investigación de la psicología positiva, la gratitud se asocia fuertemente con un mayor grado de felicidad. La gratitud ayuda a las personas a sentir emociones más positivas, saborear buenas experiencias, mejorar su salud, enfrentar la adversidad y construir relaciones sólidas. De hecho, estudios han determinado que la actitud de gratitud genera los siguientes efectos:

Disminuye:

  • Los pensamientos negativos.
  • Los sentimientos asociados a la depresión.
  • El estrés.
  • La envidia.
  • El materialismo.
  • El malestar físico.

Potencia y mejora:

  • La calidad de sueño.
  • La sensación de bienestar.
  • La sensación de felicidad.
  • La satisfacción con la vida.
  • La sensación de control sobre la vida y sus circunstancias.
  • El amor propio.
  • La sensación de propósito en la vida.
  • El altruismo.
  • La confianza en sí mismos.
  • El ciclo de la gratitud: La gratitud causa felicidad y ésta fomenta la gratitud.

Las personas que practican la gratitud resuelven sus problemas de manera más positiva, reduciendo las posibilidades de negarlos, sentirse culpables o recurrir a sustancias nocivas para eludirse de ellos; buscan ayuda cuando la necesitan; son más resilientes. Incluso la investigación emergente sugiere que la práctica diaria puede tener algunos beneficios preventivos en la protección de la enfermedad arterial coronaria ¿increíble no es así?

Solemos dar por hecho tantas cosas que muchas veces se nos olvida que es una buena práctica dar las gracias por ellas, y no es hasta cuando nos faltan, que somos conscientes de la fortuna de tenerlas.

Las actitudes se ejercitan al igual que nuestro cuerpo ¿Se te ocurre alguna forma de cultivar la gratitud? Pues si no, a continuación algunas ideas:

  • Mantener un diario de gratitud. Es una buena costumbre el escribir las cosas, situaciones o personas por las que nos sintamos agradecidos en nuestro día a día. Puede iniciar con una sola, pero se dará cuenta que con el paso de los días instintivamente la cantidad puede aumentar.
  • Escribir una nota de agradecimiento. Puedes sorprender a alguien y alegrar su día con este sencillo ejercicio. Si te guardas la gratitud sólo para ti en un diario, es altamente probable que te sientas más feliz, pero si la expresas otra persona, el efecto podría verse multiplicado.
  • Orar. Si eres creyente, en la oración puedes hallar una herramienta potente para cultivar la gratitud. A veces uno se enfoca más en pedir, que se olvida el ser agradecido con Dios.
  • Decir conscientemente la palabra gracias, de forma escrita o verbal, crea un efecto dominó para todos los involucrados… los que se atreven a decirla, los que se atreven escucharla y también los que se atreven a repetirla. Esta simple acción puede ser causante de una sonrisa para algún conocido e incluso para algún extraño.

Personalmente, me he dado cuenta que puedo experimentar agradecimiento por decenas de cosas cotidianas, como tomar un baño caliente, escuchar el sonido de la lluvia, dejarme maquillar por mi sobrina de dos años, tomar un té inexistente (con esta misma personita) y simular que sabe delicioso… entre muchas cosas más. Lo cierto es que cuando lo emites y declaras a consciencia te das cuenta que nada es demasiado pequeño ni nada es demasiado grande como para que no pueda ser incluido en la casilla de gratitud.

Muchos de nosotros raramente dejamos de dar las gracias, pero muy frecuentemente nos saltamos el agradecimiento. Hoy la invitación es a buscar a nuestro alrededor a quien ha hecho recientemente algo importante por nosotros; y que busquemos una forma creativa de mostrarle nuestro agradecimiento. La idea es hacerlo por ellos, pero también por nosotros… porque agradecer es a menudo tan gratificante como recibir.

Qué más queda que decirles… ¡Muchas gracias por leernos querida comunidad!

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