Cada persona, independientemente de sus circunstancias, nació con el derecho de vivir una vida increíble. El problema es que muchas personas generalmente no se dan cuenta de este hecho o se olvidan del viaje de su vida. Por lo tanto, viven la vida tal como se presenta, independientemente de cuán infeliz les haga. No importa en qué etapa de tu vida estés, mientras estés vivo, ten claro: tu puedes cambiar tu vida.

Si quieres amar la vida que vives y vivir la vida que amas (como dijo Bob Marley), considera las siguientes estrategias:

  • Hazte a ti mismo esa clase de preguntas fuertes

Debes darte cuenta si no te estás tropezando derechamente con la felicidad. Pregúntate ¿cómo llegaste al lugar donde te encuentras? ¿Qué podrías haber hecho diferente? ¿Cuál es exactamente la imagen perfecta de la vida que preferirías vivir? Debes ser honesto contigo mismo al hacer y contestar estas preguntas. Para resolver un problema, primero debemos identificar la causa para luego manejarlo de manera adecuada.

  • Dar oportunidades

Al contestar las preguntas anteriores e incluso a otras personas, pudiste haber descubierto verdades que son difíciles de manejar, errores que deseabas no haber hecho y elecciones que deseabas que hubieran sido alternativas olvidadas. Pero la verdad es que ahora no es el momento de revolcarse en la autocompasión y el arrepentimiento. Esas cosas han sucedido y es hora de alejarse de ellas, sin importar lo difícil o imposible que parezca. Si bien es posible que no puedas cambiar esas circunstancias, puede cambiar su situación actual y ese es el objetivo a mano. Necesitas perdonarte a ti mismo, si es necesario y darte esa posibilidad radical de hacer el cambio radical que deseas.

Es posible que hayas sentido ser lastimado constantemente en tu vida, ya sea por personas o por la vida misma, pero no tienes que permanecer deprimido. Recógete, quítate el polvo y sube a esa nube.

  • Establece estrategias

Todo suena bien en principio. Pero muchos sueños e ideas han fallado, no por falta de motivación, sino por la falta de un plan bien pensado. Esta es la razón por la cual me salto el “motívate” y voy directamente a “establecer una estrategia”. Toma un bolígrafo y un diario o configura una nota en tu dispositivo preferido, solo asegúrate de indicar en pasos numerados las estrategias que necesitas para vivir esa vida que ama… Llámalo una hoja de ruta si quieres.

Desde el paso más básico hasta el más fundamental, nada debe quedar fuera. ¿Qué es lo primero que necesitas? ¿Estar solo?¿Estar acompañado? ¿Moverte a algún lugar diferente? ¿Viajar? ¿Mudarte?¿Aprender una habilidad? ¿Ahorra? ¿Salir de una relación tóxica? ¿Perdonar? ¿Comunicarse? ¿Callar?… Cuando tenga eso resuelto, anote el siguiente paso y luego el siguiente, y luego así. No te detengas a mitad de camino. Sigue adelante.

  • Trabaja

En esta etapa has puesto lápiz y papel (al menos en sentido figurado), tienes una estrategia, lo único que debe quedar afuera en este momento son las excusas. Comienza a cumplir sistemática las estrategias de tu lista. Trabaja en ello constantemente, consistentemente y diligentemente. Como cualquier cosa que tenga un objetivo, el compromiso es crucial.

Debes estar comprometido con tu estrategia. Debes estar comprometido con el objetivo. Debes estar comprometido contigo mismo.

  • No te detengas

Vivir la vida que amas no puede limitar a ser uno de los elementos de esa lista que hiciste. La vida es un viaje sin destino… nadie debería dejar de vivir la vida que ama para conformarse con otra cosa.

Estas recomendaciones no son para asegurarte que a partir de ahora tu vida será perfecta, pero será mucho mejor de lo que era porque ahora estás viviendo deliberadamente, sin disculpas por tus elecciones (mientras sigas haciendo las correctas). Estás eligiendo ser lo que sea que quieras ser.

Si a lo largo de la línea fallas, consulte de nuevo las estrategias y comienza nuevamente. Recuerda, siempre depende de ti elegir entre la mediocridad y la dicha pura. Porque la felicidad no es sonreír todo el tiempo, es contrastar los días grises y a falta de estos detectar esos momentos de alegría.

Por último, quisiera recordar lo que una vez dijo el filósofo Immanuel Kant: “La felicidad; más que un deseo, alegría o elección, es un deber”.

La felicidad es uno de tantos deberes del ser humano, un deber último y supremo que nos obliga a ser dignos de merecerla. La felicidad en el mundo kantiano no depende del destino ni de los demás, sino de uno mismo, de la persona, es decir, de su propio comportamiento y carácter.

Llamémoslo hoy la felicidad en el mundo movimiento. Porque en este espacio vamos a insistir en las mil y una parte de nuestro ser, más allá de alma, mente y cuerpo. La salud trasciende a todos estos.

Hoy no me presento escribiéndoles desde la palestra de la felicidad, no. Tengo mi propia lista de estrategias que también debo renovar diariamente.

Y no se ustedes, pero la vida me ha hecho entender (y quizás también la película Into the wild), que la felicidad no es completa – o no es real en su traducción literal – si no es compartida.

Somos seres naturalmente sociales, somos diferentes a los animales; pero incluso ellos generan vínculos con su entorno. Lo que nos lleva a observar la lógica de tal aseveración.

Muévete por tu felicidad, muévete por la de los demás.

El hecho es, que tienes una vida.

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