Dormir… pasó de ser una de mis actividades preferidas a una de las menos preciadas en la actualidad. Esto porque siento que podría hacer tanto en lugar de sólo… ¡dormir! Pero vamos, luego convengo en que no es sólo cerrar los ojos y dejarse ir, esta actividad es vital para la sobrevida diaria. De hecho, si tenemos en cuenta la esperanza de vida actual y que lo aconsejable es dormir unas 8 horas diarias, eso supondría que nos pasamos durmiendo de 20 a 25 años, es decir, la tercera parte de nuestras vidas.

Si, dormir es importante. Todos los seres vivos que poseen un sistema nervioso necesitan dormir. Es una necesidad fisiológica que permite descansar. Ciertamente, es que no todos lo hacen de la misma forma, ni necesitan el mismo tiempo de descanso.

Mientras se duerme, las células se oxigenan mejor, se activa el sistema inmunológico y se liberan las hormonas del crecimiento. Entre algunas de las del funciones del sueño está la reposición y gestión de la energía del cuerpo, la regulación y la temperatura del cerebro, la reparación de los tejidos del cuerpo, y la memorización y consolidación de lo que aprendemos a diario.

Después de una mala noche de sueño, lo más lógico es que nuestro estado de ánimo no pase por su mejor momento. Sin embargo, ¿qué nos afecta más? ¿dormir unas pocas horas o despertarnos varias veces durante la noche? Según un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad Johns Hopkins en Baltimore de Estados Unidos, el mal humor está más asociado a una mala noche más que a la falta de horas de sueñoLos resultados del estudio revelaron que las personas a las que les fue interrumpido frecuentemente el sueño durante estas tres noches consecutivas informaron de un estado de ánimo significativamente peor (una reducción del 31% en el estado de ánimo positivo) que aquellos que habían dormido menos horas (que sufrieron una reducción de su buen humor de apenas un 12%), debido a que se habían acostado más tarde. Esto quiere decir, que la interrupción del sueño era más perjudicial para el estado de ánimo que la propia falta de sueño.

Varios estudios han demostrado que incluso la privación parcial del sueño tiene un efecto significativo en nuestro estado de ánimo. Se ha demostrado que, si se limita el sueño de una persona a sólo 4 horas cada noche, durante una semana, esta se sentirá más estresada, enojada, triste, mentalmente agotada, y  cuando se reanuda el tiempo de sueño promedio, se produce una restauración total de su estado de ánimo.

Algunos consejos que pueden ser útiles para conciliar el sueño:

1. Intenta acostarte y levantarte siempre a la misma hora, incluso durante el fin de semana.

2. La cama es para dormir. No la utilices para trabajar, comer, estudiar o ver la televisión.

3. Por la tarde y por la noche, evita bebidas estimulantes como el café o el alcohol.

4. Haz tu ritual: darte un baño, beber un vaso de leche… Repitiendo la misma secuencia, el cerebro se programa para el sueño y se entrena para dormir de forma inconsciente.

5. Hay que evitar la siesta. Como mucho, que dure de 10 a 15 minutos.

6. Conviene mantener el dormitorio siempre a oscuras y a una temperatura confortable. Ni frío ni calor.

7. Cena moderadamente y, por lo menos, una hora antes de irte a la cama. Nunca te acuestes con hambre.

8. El ejercicio físico mejora la calidad del sueño, siempre que no sea extremadamente intenso y nunca antes de dormir.

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